martes, 13 de mayo de 2014

Causa y efecto

 Estos juegos le ayudarán a trabajar la capacidad de anticipación.

¡Que viene el mosquito!

Sienta a tu bebé frente a ti y muéstrale tu dedo índice: «¡Que viene el mosquito!», haz el zumbido mientras se lo acercas a tu pequeño.
¿Lo sigue con la mirada? Acércalo y aléjalo, anuncia su llegada: «¡Ya llega, ya llega, que te pica!», y termina siempre en el mismo lugar, por ejemplo en su cuello, haciéndole cosquillas. ¡Hay que reírse mucho! Con este juego le ayudas a desarrollar no sólo la capacidad de anticipación, también la atención y la agudeza visual al ofrecerle la oportunidad de seguir un objeto.

El día que tu bebé encoja el cuello al escuchar el zumbido del mosquito ¡sabrás que ha dado otro salto en su desarrollo! A partir de entonces, haz que el mosquito encuentre nuevos lugares donde aterrizar: las axilas, la barriguita, las piernas... Verás a tu bebé seguirlo atentamente para ver dónde termina su camino.

Causa y efecto 





Sopla en la carita

Acuesta al pequeñín boca arriba. Acércate a su carita y sopla muy suavecito.

Él cerrará los ojos. Después te alejas y le haces cosquillitas en su barriga, trompetillas, le sonríes... Se trata de que se rían juntos. Al rato te vuelves a acercar a su carita y le soplas de nuevo. Después de unas cuantas veces, cuando el bebé vea que acercas tu cara, cerrará los ojos antes incluso de que le soples. Sabe lo que va a ocurrir. Pero, ¡qué listo es tu tesoro!

Pompas de jabón

Pon a tu bebé frente a ti y con gran alboroto haz pompas de jabón tan grandes como puedas. Dirígelas hacia él.

Según su pericia y personalidad se intentará apartar o, lo más común, hará esfuerzos por tocarlas con las manos. Verá que explotan rápido, antes incluso de tocarlas, lo que generará en él emoción y risas. Enseguida se pondrá nervioso con tan sólo ver las burbujas: sabe que si las toca, explotarán, y eso le produce nerviosismo.

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